
Un ritual para limpiar nuestros pies, honrar el camino recorrido y abrir nuevos caminos hacia la abundancia.
Ceremonia del perfume de los pies, temazcal y viaje sonoro de cuencos, gong, sonajeros, vibración y silencio. Cuatro o cinco horas para honrar, soltar, arraigar y recibir.
A un encuentro para volver a nosotros, para honrar el camino que hemos recorrido y también para permitirnos soltar aquello que ya no necesitamos seguir cargando.
Vamos a comenzar con una ceremonia del perfume de los pies. Los pies nos hablan de nuestro camino, de todo aquello que hemos vivido y de nuestra conexión con la tierra.
Después entraremos en el temazcal, ese espacio de recogimiento que nos invita a volver hacia dentro.
Y terminaremos con un viaje sonoro de cuencos, gong, sonajeros, vibración y silencio.
Será un espacio para honrar, arraigar, soltar y también aprender a recibir.
Todo lo que construyes, lo construyes de pie. Los pies son el punto donde tu vida toca la Tierra: por ahí pisas el camino, por ahí te sostienes, por ahí sales al mundo cada mañana. Y lo que no se honra, se pierde.
Cuando unos pies no han sido lavados, perfumados ni ungidos, el camino se vuelve más caro. No porque alguien te castigue, sino porque estás avanzando con la puerta abierta. Por ahí se escapa justo lo que no cuidas.
Y por ahí se escapan cosas muy concretas: el dinero que entra y no se queda, las oportunidades que llegan tarde o que nunca terminan de materializarse, la fuerza que se te va en sostener a todos menos a ti. Por eso hay personas que reman y reman sin salir a mar abierto: no les falta esfuerzo, les falta el trabajo de los pies.
El dinero te llega y se va, y no sabes muy bien en qué se fue.
Las oportunidades tocan una vez y no se quedan: algo no las deja entrar.
Repites el mismo camino, la misma historia, el mismo tropiezo.
Trabajas el doble y avanzas la mitad: el suelo no te sostiene.
Vives con prisa, siempre tarde, siempre apagando fuegos.
Los pies fríos, cansados o lastimados: el cuerpo avisando antes que la cabeza.
“El trabajo de los pies no es un detalle bonito: es la base de todo lo que quieres que te llegue.”
Cada mes que pasa sin hacerlo es camino que recorres dos veces. La buena noticia es que esto no se arregla con años de esfuerzo: se arregla en una noche, con un cuenco de agua y flores, las manos de una chamana sobre tus pies y el fuego del temazcal después.
Sábado 24 de octubre · 17:00 · Solo 15 plazas
Cuatro movimientos, una sola noche.
No hay prisa y no hay que hacer nada bien. Solo venir con el cuerpo, y dejar que la ceremonia haga su trabajo.
Comenzamos donde todo empieza: en los pies. Los pies nos hablan de nuestro camino, de todo aquello que hemos vivido y de nuestra conexión con la tierra. Los lavamos, los perfumamos, los honramos.
Después entraremos en el temazcal, ese espacio de recogimiento que nos invita a volver hacia dentro. Calor, oscuridad y silencio: el vientre donde lo que ya no necesitas cargar se puede soltar por fin.
Terminamos con un viaje sonoro de cuencos, gong, sonajeros, vibración y silencio. El cuerpo se acomoda, la mente baja el volumen y lo recibido se queda adentro, sin prisa por irse.

Los pies en el agua, el fuego del temazcal encendido y los cuencos esperando.

Te llevarás a casa un Manual de Abundancia, creado para que puedas volver a realizar este ritual siempre que sientas que necesitas limpiar, desbloquear y abrir espacio a nuevas posibilidades.
Podrás recurrir a él en momentos en los que sientas estancamiento, bloqueo, falta de movimiento o cuando quieras abrirte a nuevas oportunidades, ingresos y posibilidades.
Un recurso para que la experiencia de este encuentro no se quede solamente en una tarde. Para que puedas volver a ti y a tu intención cada vez que lo necesites. 🤍
Encuentro de Otoño · Volver a Nosotros. Sábado 24 de octubre, a las cinco de la tarde, en la Maloca de los Abuelos, en Elche. La experiencia dura entre cuatro y cinco horas y la aportación es de 60 euros. Tu plaza incluye el Manual de Abundancia.
Si sientes que este encuentro te está llamando, escríbeme y te cuento cómo reservar tu plaza
“Te espero en la Maloca.”
¿No conoces el espacio? Entra aquí y respira antes de venir.